
Mi paraíso,
Sin la espuela del viento Sobre la fronda,
Una enorme luz
Un reposo claro
Y tu corazón caliente,

NOTA: POEMA QUE ESCUCHE ANOCHE EN EL PROGRAMA DE EL NEGRO, LUCE TAN SIMPLE Y PRECIOSO......LO COMPARTO CON USTEDES...
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!
Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!
Déjame libre las manos y el corazón,
déjame libre! Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste
como yo para contenerte,
y desearte,y recibirte!
Yo ya sé que esta noche por mucho que lo niegues, conmigo vendrás.Cuando alguien no tiene ganas de vacilar no pierde el tiempo en hablar.Nunca había visto a nadie pasarlo tan bien diciendo que está tan mal. Todavía podemos sin vertir algún tiempo,si esta historia termina con un buen final.Y esta noche vamos a pasarlo muy bien, cambiaremos a un juego en el que no puedes perder.Esta noche...No llames deshonestas a unas proposiciones que velan por tu bien.Irás sobre seguro porque sé que no quieres apearte de este tren.Me da igual lo que digas te delatan tus ojos que no saben mentir.Y has bajado defensas y sospecho que el trecho que nos separa,mucho va a reducir.Y esta noche ...
Verano. Los ùltimos rayos de sol iluminaban las copas de los àrboles. se aspiraba olor a tierra humeda, esponjosa y negra del bajo monte. Por el carcomido tronco de la selva las vivoras se habian deslizado y, anudadas en el ramaje, tomaban sol. Los chicos las hondeaban hasta hacerlas caer para cazarlas.
El padre levanto un huevo traslúcido y sobre el dado de la piedra azul de la casa jugo su experiencia: ¡cuidado, hijos, miren, este es un huevo de vìbora, pero lo veo muy esfèrico!... tomó dos canuto de caña y empezó a golpear cautelosamente. Las minúsculas vívoras no aparecieron sino un tierno caparazón y el labio rosado de los caracoles gigantes.
Fallida la experiencia, quedo sobre la piedra la película y los restos cretaceos del huevo. Llego la noche polinizada de luciernagas; un tucu cayo sobre la piedra como un imán, apago las luces, y comenzo a devorar el disco carnozo del huevo de caracol. Los hijos se fueron callados a la cocina y despertaron de paso al búho que aùn dormía; éste dio fuertes aletazos, rozo la piedra y se quedó cuadrado y quieto en el almendro bajo una lluvia vibrante de pétalos blancos.
El tucú alzo vuelo y, derramando el cáliz de luz ventral sobre la piedra del festín, chocó en los ojos del búho y se alejó borrando en la pizarra azul de aquella noche una quebrada y grafica despedida.
Tocó,tocó-tu-cú. Tocó,tu-cú... gritaba nuestro amigo el búho y los chicos se reian y nosotros tambien.